Silvia Gurfein

Nº 203, Mayo de 2004. Zavaleta / Lab (Buenos Aires).

Nuevas galerías se han abierto en la zona más afrancesada de Buenos Aires. Se ubican cerca de la Plaza San Martín, en Retiro, un barrio que en la década de los años sesenta fue protagonista de un intenso movimiento cultural. Allí está ahora la galería Zavaleta/Lab. En un edificio proyectado por Le Monier en 1927, Hernán Zavaleta dirige un laboratorio de arte contemporáneo. La idea es usar la galería como un lugar de experimentación donde se reflexione, mediante muestras, sobre arte contemporáneo. La inauguración se realizó con la exposición El oído de  Silvia Gurfein (1959). En este caso, el laboratorio marca las relaciones entre la música y las artes visuales. Gurfein alude a las reminiscencias musicales de los colores, siguiendo los pasos de investigaciones sobre el tema que hicieron artistas como Kandinsky. “Gurfein es sinestésica– escribe Alana Pauls en el catálogo de presentación- las cosas, digamos, le entran como música y le salen como pintura. En esa jovial discrepancia entre un input sonoro y un output cromático se juega todo su arte”. 

La artista utiliza formatos horizontales y alargados que instala en la pared como un pentagrama, y líneas que surgen de la superposición de capas de pintura, que luego se revelan por un raspado. Toma el color de los cuadros que más le interesa de la historia del arte y los descompone en una escritura pictórica de líneas, ritmos, pausas, silencios e intervalos. La audición es la guía que despliega la muestra en tres partes. La forma desplegada en el espacio, consta de dos obras que combinan figuras geométricas perfectas (diávolo y cono) con la textura calcárea del caracol. Le sigue Canción para cruzar el tiempo, donde la artista escribe una poesía visual, que, a su vez es una canción cuya melodía está pintada con los ritmos de los tonos musicales. Finalmente, en Frecuencias fuera, Gurfein apenas esboza tonos, como en un diagrama cardíaco de gráficos sonoros en diferentes frecuencias.  Mezclando los tiempos de la  pintura y la música, la artista dice: “Pintar para mí es situarme en el momento de la intersección entre la alta velocidad de mi mente musical y el lento tiempo ancestral del óleo”. 

POR LAURA BATKIS