Pablo Suárez

Ficha n° 46 del CeDIP (Centro de Documentación, Investigación y Publicaciones) del Centro Cultural Recoleta, en ocasión de la muestra de Pablo Suárez, sala Cronopios, curada por Patricia Rizzo, en el Centro Cultural Recoleta. Buenos Aires, junio de 2008

La muestra de Pablo Suárez curada por Patricia Rizzo ofrece un excelente recorrido por algunas de sus obras más significativas. A través de esta retrospectiva se puede ir viendo la flexibilidad de este artista que empezó trabajando de manera informalista, a tono con la época, (década del 60), parte de su período conceptual con la carta de renuncia al Di Tella hasta sus últimas obras antes de morir, como Malenka. Muy bien representado está el período de la década del 70 cuando Suárez se retira a San Luis, y después a Córdoba. 

Adopta un estilo realista, sin pretensiones vanguardistas, remitiéndose a la pintura de artistas argentinos como Fortunato Lacámera. Pinta la serie de los malvones y naturalezas muertas. Volver a pintar y tomar distancia le permitió reflexionar acerca de la manera de volver al mundo del arte pero cambiando el tono. Si a fines de los años 60 la coyuntura histórica reclamaba la disolución de la obra en la praxis social, Suárez sintió necesario recuperar el objeto artístico y cargarlo de intensidad para que el arte vuelva a convertirse en un arma cargada de sentido. A partir de la década del 80, Suárez adopta un tono crítico de denuncia social de tendencia expresionista para marcar las fisuras del sistema, pero ya no renunciando al mismo, sino buscando estrategias de inserción que posibiliten un mensaje eficaz. Para ello se apoya en el arte popular, con la estructura narrativa de la imaginería policromada española y el lenguaje paródico de artistas como Molina Campos, Medrano y Juan de Dios Mena y el tono local de Gramajo Gutiérrez y Estanislao Guzmán Loza. Adopta un estilo realista y por momentos grotesco, en una línea que lo acerca también a la obra de Antonio Berni. Toma rasgos de la cultura cómica de las fábulas de Esopo, la ironía y la burla. La ambivalencia del humor permite que el artista establezca un juicio sobre la realidad comentada de manera oblicua, provocando en el espectador una reflexión dramática sobre aquello que en un primer momento le resultaba cómico. En sus 45 años de trayectoria, Suárez abordó diversas temáticas. El dudoso gusto de los nuevos ricos, la intermediación del arte, los trepadores sociales, la doble moral, los destinos, y la exclusión social son algunos de los principales temas que pueden verse en esta muestra. 

POR LAURA BATKIS