Sin palabras – Cynthia Cohen

Prólogo del catálogo de la exposición de Cynthia Cohen en el Centro Cultural Recoleta. Buenos Aires, mayo 2008.

Desde Keep it clean, su primera muestra individual con las mujeres limpiando obsesivamente su casa, Cynthia Cohen describe el complejo universo de la subjetividad femenina. En Sin palabras, la muestra que hoy presenta, la artista deja de lado el rigor geométrico de aquellos inicios y elige un tono sarcástico partiendo del humor parodial. En este sentido se apoya en el lenguaje que usó su maestro, Pablo Suárez, para comentar sin concesiones el movimiento de cintura desbordado que pareciera que hay que hacer para no caerse del mapa y seguir jugando. Así surgió su “Movimiento exagerado para la conquista”, un trabajo casi mural en sus 2 metros, donde una mujer se dobla a un punto extremo para poder conseguir esa mirada tan anhelada de un ser que a veces sólo existe en el imaginario virtual de un mensaje de texto. Del desdoblamiento viene el salto y como una hoja en el viento sus personajes empiezan a revolotear entre pinceladas de colores. La elección del tono humorístico le permite evadir el discurso crítico y mantenerse al margen de la queja. La risa, con su carácter universal, fue siempre un arma poderosa para abolir provisionalmente las relaciones jerárquicas de los sistemas opresivos. Aún de la sutil cárcel que cada uno se arma. La ambivalencia del humor permite que la artista establezca un juicio sobre la realidad comentada de manera oblicua, distanciada, con una fuerza regeneradora que provoca en el espectador una reflexión profunda sobre aquello que en un primer momento le resulta cómico. Hay un clima de psicodelia pop que atraviesa la muestra, que fue pintada con la inspiración de la música de los Beatles y del film A través del Universo. La música y el movimiento son 2 pilares, que se evidencia en los fondos en apariencia caóticos pero muy precisos. Las figuras se destacan en un primer plano de ese torbellino y se despegan por la intensidad del deseo en sus múltiples piruetas para intentar adaptarse, conciliar, pertenecer y ser aceptado. 

Para Cohen hoy la palabra es la imagen. Y el tema es la libertad. 

Las muñecas vuelan pero no se confunden, vuelven a otro lugar cambiando de máscara, desdobladas, pero pareciéndose siempre a ellas mismas en su manera de ejercer la condición de moverse y cambiar. Y al ver la muestra uno piensa si todas esas posibilidades del ser no pueden convivir en uno, como en “El Gusanito” de Jorge de la Vega, que allá por los años 60 había comprendido que “el mundo tiene sentido si se mira decidido todo junto y de una vez. Y si la vida no se lleva repartida: un pedazo del derecho y un pedazo del revés” 

POR LAURA BATKIS